QUINCALLA

Articles, reflexió i opinió

18 de diciembre de 2018

Cuando la comunicación ambiental deje de ser aburrida

Huella ambiental, sostenibilidad, resiliencia, transición energĆ©tica, estrategia ambiental, consumo consciente, cambio climĆ”tico, prevención de residuos, contaminación atmosfĆ©rica, movilidad sostenible, economĆ­a circular, etc. Sinceramente, Āæa partir de quĆ© palabra has desconectado? ĀæCuĆ”ntas entiendes realmente lo que significan? ĀæTe sientes interpelado con alguna de ellas? Si tus respuestas son ‘desde la segunda, pocas y con ninguna’, es que formas parte de la mayorĆ­a de la ciudadanĆ­a. SĆ­, concienciada y crĆ­tica pero que no pasa a la acción al oir palabras como Ć©stas. Pero las palabras son Ć©stas y no otras. Son Ć©stas las que explican dónde estamos y dónde tenemos que ir y es necesario que las entendamos y conozcamos. Por esa razón, las que nos dedicamos a la comunicación ambiental las repetimos una y otra vez en artĆ­culos, charlas y proyectos diversos.

La rigurosidad es clave en los mensajes ambientales. No podemos decir cualquier cosa para acabar diciendo nada. Hay que hablar con propiedad y sería ideal que la ciudadanía respondiera ante términos como estos porque los entiende, porque ha crecido con ellos y se les cree. Pero resulta que todavía no estamos en este punto, aunque aprovecho este momento para reivindicar la importancia de la educación ambiental, que haga que poco a poco todo el mundo tenga una base común en cuanto a cultura de sostenibilidad. Pero mientras esto no ocurra hay que conseguir llegar al consumidor, usuario, urbanita, agente rural, educador, familias, empresarios, fabricantes, etc. ¿Cómo hacerlo sin que desconecten desde el primer minuto?

En Inglaterra, concretamente en el pueblo de Todmorten, todo es comestible, es decir, han decidido cultivar el mĆ”ximo espacio pĆŗblico posible con ayuda de todos. Y lo que crece en este espacio cultivado pĆŗblico es accesible para toda la ciudadanĆ­a. Su proyecto se llama Incredible Edible. Una de sus vocales, Mary Clear, entre otras voluntarias, nos explica por quĆ© este proyecto funciona. No es un proyecto que surja desde las administraciones sino que lo hace desde la ciudadanĆ­a. Un grupo de gente coincide en una necesidad, quiere sentirse parte de una comunidad y tiene ganas de compartir una inquietud comĆŗn: las ganas de ayudar al otro y de ser increĆ­bles colectivamente. Y como bien dice Mary en este video (concretamente a partir del minuto 2, aunque vale la pena verlo entero), la gente estĆ” cansada de oir hablar de estrategia, de huella de carbono o de las promesas electorales. Lo que quiere la gente es sentirse especial y pasar a la acción. Ā”Y en el caso de Todmorten decidieron que querĆ­an ser ‘increĆ­bles’! Y de ahĆ­ su nombre.

Imagen de elaboración propia a partir de los principales mensajes es este artículo.

Todo el mundo entiende lo que significa ser increíble y todo el mundo quiere serlo, ¿no es así? Aquí hay una conexión directa, una interpelación emotiva e incentivadora. No se necesitan tecnicismos para explicar un proyecto como este, aunque incorpore muchos. Lo que es importante es que la gente se quiera implicar mÔs allÔ de sus ventajas ambientales, sociales y económicas.

Por lo tanto, ¿qué hacer para conseguir que la gente impulse o participe en proyectos ambientales? Generar espacios y herramientas para que estos proyectos nazcan de ellos y no al revés. Al final, la administración y los comunicadores lo que tenemos que hacer es acompañar estos procesos y comunicarlos para hacerlos llegar a otros potenciales impulsores, pero nuestro papel debe ser mÔs pasivo, observador y potenciador que no creador. Ahora mismo esto no es así porque cuesta que la gente se motive y autorganie, aunque cada vez hay mÔs personas que lo hacen. Se trata, como siempre, de un cambio cultural que tiene que venir de la base y que no serÔ inmediato. Pero cuando la ciudadanía se autogestione cada vez mÔs y viva y experimente los efectos positivos que hacerlo puede tener sobre sus vidas, este fenómeno serÔ imparable.

Pero de nuevo estamos en un momento de cambios que hay que salvar. Hay que seguir comunicando ya que la propia comunicación puede provocar este cambio cultural. Insisto, pues, en la pregunta: Āæcómo comunicar para que haya una reacción Ćŗltima, un resultado, un cambio? Pues, comunicar desde la experiencia, la esperanza, la empatĆ­a, la emoción, el sentido del humor y la rigurosidad. Analizamos cada una de estas palabras ‘no aburridas’ (menos la Ćŗltima, pero la tenĆ­a que incluir):

  • Experiencia: Cuando comunicamos desde lo que entendemos porque lo hemos vivido, el interlocutor no sólo conecta mucho mĆ”s sino que entiende de primera mano lo que cuentas. No es lo mismo decir que la copa menstrual es muy sostenible que decir que tu copa menstrual te ha hecho sentir empoderada y mĆ”s cĆ­clica que nunca.Ā Las personas amamos las historias, las anĆ©cdotas y nos gusta sentir como otro se abre en canal y comparte lo que siente. Por lo tanto, para empezar, todo lo que puedas contar desde tu propia vivencia llegarĆ” mucho mĆ”s y, ademĆ”s, tĆŗ te sentirĆ”s de maravilla.
  • Esperanza: Uno de los aspectos que mĆ”s se han explotado en la comunicación ambiental han sido el catastrofismo y la culpabilidad. Pero resulta que el mundo ya estĆ” lleno de malas noticias, nuestro dĆ­a a dĆ­a es difĆ­cil y nos sentimos culpables por tantas cosas que la mala conciencia ambiental ya no tiene cabida. Por lo tanto, todo lo que se comunique desde el optimismo, desde la oportunidad de cambiar y mejorar y desde la esperanza de vivir mejor, serĆ” recibido con los brazos abiertos y con una mayor predisposición a asumir retos diarios, que son los que conducen a cambios realmente globales.
  • EmpatĆ­a: No funciona comunicar desde el dogmatismo. ĀæQuiĆ©nes somos nosotros para decir lo que estĆ” bien o mal? Hay que comunicar desde la comprensión y el relato adaptado. No existe un relato Ćŗnico que lo explique todo. Lo que se explica desde la posición inmovilista y extrema, no sólo no llega a nadie, sino que desmotiva y genera una reacción contraria a la deseada. Por ejemplo, siguiendo con la copa menstrual, no diremos: ‘esta es la Ćŗnica y mejor opción’; sino que diremos ‘cada una debe valorar la opción que mejor le sienta y es muy probable que tu opción final no sea como la mĆ­a, pero debes conocer todas las alternativas para poder elegir mejor’. En este caso, ofreces ayuda, explicas y empatizar con quien te escucha, porque eres consciente de que los cambios de hĆ”bitos no son fĆ”ciles y que la mejor manera de alcanzarlos es siendo paciente y comprensiva.
  • Emoción: Todo lo que se comunica desde el corazón, llega mucho mĆ”s. Escuchar a alguien que se cree lo que dice, que lo dice desde el alma y que cuando lo hace te mira a los ojos y te hace sentir bien, es de agradecer. Ā”Y mucho! Por lo tanto, hay que comunicar con ilusión. ĀæQuiĆ©n no recuerda a aquel/lla profesor/a que le contó la historia o las matemĆ”ticas de una manera que nunca olvidarĆ” porque lo hacĆ­a desde la pasión que sentĆ­a? El que ama lo que hace lo puede transmitir mejor.
  • Sentido del humor: No nos podemos permitir perder cualquier oportunidad para sonreir y generar un segundo mĆ”s de serotonina en alguien. El humor es la clave de la vida, para levantarse cada dĆ­a con el mismo trabajo, pareja, y vida. Si lo que se comunica, que en algunos casos puede ser crĆ­tico, se transmite con una sonrisa, como un reto y una llamada de atención en clave cómica, no sólo se recibe mejor sino que se incorpora de manera natural. AquĆ­ no puedo dejar de mencionar las magnĆ­ficas conferencias de Carles Capdevila sobre ā€˜Cómo educar con humor’. No deja de hablar de un tema complicado que a muchos nos preocupa, pero no puedes dejar de reir y aprender al mismo tiempo.
  • Rigurosidad: Y no puedo dejar de poner en valor los ‘aburridos’ tĆ©rminos de la transición, huella ecológica, resiliencia, sostenibilidad, economĆ­a circular, prevención de residuos, etc. Esta terminologĆ­a es necesario que la empleemos, que la vayamos difundiendo y que la utilicemos siempre correctamente. Porque cada uno de estos tĆ©rminos tiene un gran significado y no lo podemos menospreciar ni perder. Hay que ponerlos en valor para que un dĆ­a lleguen a formar parte del lenguaje coloquial y dejen de sonar ‘aburridas’.

Así pues, no existe una única fórmula para comunicar la sostenibilidad de una manera 100% efectiva. Pero si lo hacemos desde el convencimiento, la emoción, la experiencia y el conocimiento, acabarÔ arraigando y creciendo. Mientras, construyamos una sociedad empoderada y cohesionada. A partir de aquí, nos tocarÔ comunicar lo que ya pasa y no lo que quisiéramos que pasara. La comunicación ambiental vendrÔ sola y funcionarÔ.

 

* Conclusiones extraídas de un taller diseñado y dinamizado para la Diputación de Barcelona. MÔs información del taller aquí.